El día anterior al fin del mundo, Juan recogió a Antonio para ir de observación. Juan tuvo que atravesar media ciudad. Por suerte, los disturbios habían pasado y la gente se había refugiado en su casa a esperar. Pero por todas partes había escombros, destrucción, incendios, vidrios rotos y algún cadáver ocasional. Y de vez en cuando, Juan se encontró con algún obstáculo que le obligó a cambiar de ruta y le retrasaba aún más.
El telescopio
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